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Los microrganismos que supuestamente asimilaban ese veneno incluso en sus biomoléculas vitales abrían nuevas perspectivas de búsqueda de vida extraterrestre, según sus descubridores.
El lago Mono (California), donde se aislaron las bacterias de los experimentos del arsénico. / HENRY BORTMAN
Una nueva investigación sobre unas insólitas bacterias que viven en un lago californiano rico en arsénico ha demostrado que, lejos de adaptarse a ese elemento tóxico asimilándolo en sus moléculas vitales, incluido el ADN, en lugar del esencial fósforo, buscan este último hasta en condiciones extremas.